Caso 03 / 2026
Animación infantil · Santiago
Animaciones Brillitos no tenía web. Se hizo el sitio completo, con identidad propia y una regla que ordena todo lo demás: cero formularios, diecinueve botones que abren el mismo WhatsApp con el mensaje ya escrito.
Formularios. La cotización entera pasa por WhatsApp, con diecinueve botones repartidos en la página y el mensaje ya escrito en cada uno. Nadie tiene que redactar nada para pedir precio.
Contado en el sitio publicado
01 / El problema
No había web. La marca vivía en Instagram y en el WhatsApp de Marcela, y eso funcionaba mientras alguien la recomendaba. El problema aparecía cuando una familia la buscaba en Google: no había dónde ver qué hace, cómo se contrata ni qué incluye.
Todo dependía de una conversación que había que empezar de cero cada vez: la misma pregunta, la misma respuesta, una por una. Un negocio que se recomienda solo, y que llena los fines de semana, no tenía dónde mostrar el trabajo que ya tenía hecho.
Lo que había
Nada. El dominio comprado y sin sitio. Las fotos y los datos vivían en Instagram, y la cotización se resolvía por mensaje, uno por uno.
02 / La marca
Quien contrata y quien se divierte no son la misma persona. La página le habla a los dos, pero le pide la cotización a quien decide.
Sin plantilla ni tema comprado. Dos tipografías, una paleta de tres familias y una forma que se repite en toda la página: la píldora. Así el sitio se ve de fiesta sin volverse un sitio para niños.
#0B4E56
#17747F
#E4F6F8
#FDE7F1
#C43A26
#2A2B2A
Títulos
Baloo 2
Peso 800, 56 px en la portada. Redonda y con carácter, para que el titular suene a fiesta sin gritar.
Texto
Nunito
17 px. Legible en un teléfono a plena luz, que es donde lo va a leer casi todo el que llega.
Formas
Píldora y 18 px
Dieciséis botones en píldora y ocho tarjetas redondeadas. Una sola forma repetida hace que la página parezca hecha junta, no ensamblada.
Las treinta y cuatro imágenes son de sus propias fiestas. Ninguna de banco de imágenes: los niños que aparecen en la portada existieron, y eso es lo primero que mira quien va a contratar.
03 / Qué se hizo
Cero formularios. Diecinueve botones que abren el mismo WhatsApp, cada uno con el mensaje escrito según el bloque donde aparece. La clienta ya cotizaba por ahí, así que el sitio no compite con su forma de trabajar: la alimenta.
Doce secciones y quince preguntas frecuentes. Antes de pedir el valor, la página responde lo que frena la reserva: qué entra, de qué depende el precio, qué pasa si algo se corre de plan, quién atiende y cómo se paga. Cada duda que antes se resolvía en el chat ahora se resuelve antes de escribir.
Todo el sitio, con treinta y cuatro imágenes, pesa 359 KB y pide dieciocho archivos al abrir. Veintiuna imágenes se descargan solo cuando aparecen en pantalla, y treinta y tres de las treinta y cuatro declaran su alto para que la página no salte mientras carga.
04 / Lo que cambió, medido
Estas cuatro cifras salen del sitio publicado hoy, contadas y medidas el mismo día. Antes de esto no había nada que medir: no había sitio.
05 / Así se ve una fiesta
Veintiuna fotos reales de sus propias fiestas, ninguna de banco de imágenes. Y la página sigue pesando 359 KB, porque las que están abajo se descargan solo cuando alguien baja hasta ahí.
Tres de las veintiuna, recortadas al mismo alto Fotos del sitio real
Una galería es la prueba de fuego de cualquier sitio con fotos: o se ve grande y pesa poco, o se ve grande y tarda en abrir. Acá las veintiuna están en formato webp, ninguna pasa de 720 píxeles y veintiuna declaran su alto en el HTML, así que la página no salta mientras se cargan.
06 / Lo que una captura no muestra
El sitio no es una tarjeta de presentación. Es una conversación de venta ordenada: el mismo botón repetido en cada bloque, el valor explicado antes de pedirlo y la respuesta a lo que frena la reserva dicha en voz alta.
01 · Una tarjeta, un botón, un mensaje ya escrito
El botón no lleva a un formulario ni a una página de contacto: abre WhatsApp con el texto puesto. Del otro lado llega un mensaje que ya dice qué quiere la persona, sin tres preguntas de ida y vuelta para averiguarlo.
Es la diferencia entre un botón que dice «contacto» y uno que dice qué está pidiendo, y explica por qué el sitio no necesita un formulario para funcionar.
02 · El valor, explicado antes de pedirlo
No hay una tarifa publicada, porque el valor cambia según el caso. En vez de esconderlo detrás de un «contáctanos», la página dice de qué depende el precio y qué entra en cada opción. El que llega a preguntar ya sabe qué está comparando, y esa conversación dura dos mensajes en vez de diez.
03 · Quince preguntas, ninguna escondida
Incluye la que nadie escribe y todos piensan: que si la animadora tiene experiencia con niños con capacidades diferentes. Dicha en la página, esa respuesta vale más que cualquier promesa de «atención personalizada».
07 / Cómo se ve hoy
Una sola página, sin menú de navegación que decida por el visitante. Todo está abajo, ordenado como lo piensa una familia que busca una fiesta: qué hacen, cómo cambia según la edad, cuánto sale, quién lo anima y qué dicen los que ya contrataron.
Seis testimonios reales sostienen la página. Uno de ellos dice que la clienta transfirió más de lo que le cobraron.
En un celular, sin wifi
Cómo se midió. Chrome con emulación de móvil (390×844), procesador 4× más lento y red de 1,6 Mbps con 150 ms de latencia, caché del navegador vacía, dos corridas. El resto son conteos sobre el HTML publicado: secciones, preguntas, imágenes, botones de WhatsApp y peso de la portada. Las capturas son del sitio en vivo y del archivo de Internet, sin retoque.